sábado, 29 de enero de 2011

Cuores pegajosos

Fusilan el gesto de Hank Moody
mientras evocan las muertes
de jóvenes poetas
suicidas
y se tocan con Mary Ann Swissler
u otro sucio nombre
coleccionado en Google
mientras vomitan
calculadamente
su última orgía de acné y palomitas
su última resaca
fotografiada
desde arriba.
Pero se guardan
las infames derrotas en la cama
la vergüenza
de la flacidez
cobarde
el rechazo
en la barra
en la cama
y apartan y esconden
en ese cajón
toda la poesía
toda la vileza
todos los Cuores pegajosos
que merecían ser leídos
alguna vez.